Se conoce como multiculturalismo a aquel fenómeno que supone la coexistencia de varias culturas en un mismo espacio territorial y nacional. El multiculturalismo es una característica muy común de nuestra época ya que gracias a los importantes avances tecnológicos, al desarrollo de las comunicaciones y a la interconexión de diferentes partes del mundo, todas las sociedades pueden recibir información sobre otras. Al mismo tiempo, el crecimiento de las migraciones y del traspaso legal de las fronteras colabora con la diversidad de culturas y sociedades.
Esta coexistencia intercultural plantea una serie de dificultades y problemas en el ámbito educativo, debido a las diferentes características del multiculturalismo: Lenguaje, religión, formas de vida,… Por ello, los centros educativos deben intentar resolver estos problemas desde la atención a la diversidad.
Multiculturalidad en la Atención a la Diversidad
Atender a una educación personalizada es una necesidad en unas escuelas cada vez más multiculturales. Esta variedad de culturas hace que nuestra sociedad sea más rica social y culturalmente, sin embargo, plantea una serie de problemas, especialmente en las aulas, situaciones problemáticas asociadas directamente con la atención a la diversidad.
En la siguiente dirección, se redacta un boletín realizado por la APA del colegio San Antonio de Padua de Zaragoza, en el que se trata el tema de la multiculturalidad tanto en las aulas como en el conjunto de la sociedad, eso si centrado siempre en la visión de los alumnos.
Materiales · Respecto a la multiculturalidad en las aulas y como poder trabajar con estos alumnos, en estas páginas se pueden encontrar materiales para trabajar con ellos. Español para inmigrantes Español para extranjeros
LA EDUCACIÓN MULTICULTURAL
Nos encontramos ante un mundo en constante cambio y evolución, circunstancia que hace que nuestra sociedad sea cada vez más multicultural, esta circunstancia tiene una serie de importantes ventajas, tales como: La posibilidad de conocer otras culturas y nacionalidades, desarrollar nuestras ideas y por lo tanto tener una mente más abierta y una riqueza personal mayor,... Sin embargo, la multiculturalidad, propone una serie de barreras muy difíciles de esquivar para todas las personas, barreras como: el choque de culturas, el problema del idioma, formas de vida diferentes, temor hacia lo nuevo o lo desconocido,...etc Estos problemas, también se presentan en las aulas y por ello uno de los deberes y tareas como docentes, debe ser el de ayudar a la sociedad, no evitando estas barreras, si no encararlas y superarlas, con el objetivo de crecer como personas en una sociedad multicultural. En la siguiente dirección, se plantea una serie de pilares básicos para la educación multicultural, el índice de esta página y sus contenidos es el siguiente:
1. Presentación 2. Modelos de Educación Multicultural
2.1. Educar para igualar: la asimilación cultural
2.2. El entendimiento cultural: el conocimiento de la diferencia
2.3. El pluralismo cultural: preservar y extender el pluralismo
2.4. La educación bicultural: la competencia en dos culturas
2.5. La educación como transformación: educación multicultural y reconstrucción social
2.6. Educación antirracista
2.7. Sobre los significados de cultura en la expresión de lo «multicultural»
3. La educación multicultural desde la antropología social y cultural
3.1. El concepto de cultura en la educación multicultural: su necesidad
3.2. Un concepto de cultura
3.3. La sociedad humana como realidad multicultural
3.4. Antecedentes de un modelo de educación multicultural desde la antropología de la educación
3.5. Asunciones básicas de una educación multicultural fundamentada en una concepción antropológica de la cultura
4. La Educación Multicultural como Desarrollo de la Crítica Cultural
En la sociedad actual utilizamos a menudo el término tolerancia sin reparar en que se trata de un concepto cuyo significado no se conoce con exactitud. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones; en primer lugar se entiende por tolerancia el “respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras” Por otro lado, encontramos otra definición con un sentido más específico que afirma que tolerancia consiste en “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; o sea, no impedir -pudiendo hacerlo- que otro u otros realicen determinado mal” Si nos damos cuenta, la cuestión está en determinar el límite de lo no tolerable: la legítima diversidad siempre debe tolerarse (respetarse) y, sin embargo, la ilegítima puede tolerarse o no, dependiendo de las circunstancias. Estos planteamientos son los que habrá que inculcar a los jóvenes de cara a su relación con sus iguales e integración en la sociedad compleja que les toca vivir.
De lo anterior debemos concluir que la tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia.
Entendida así la tolerancia puede ayudar a resolver muchos conflictos y a erradicar muchas violencias. Por desgracia vivimos en un mundo en el que son frecuentes actos de violencia y maltrato al prójimo por lo que deducimos que una educación centrada en la tolerancia debe primar y promoverse de una forma necesaria y urgente
ARTÍCULO:
EDUCAR LA TOLERANCIA EN UN MUNDO DE DIVERSIDAD.
En la sociedad actual utilizamos a menudo el término tolerancia sin reparar en que se trata de un concepto cuyo significado no se conoce con exactitud. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones; en primer lugar se entiende por tolerancia el “respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras” Por otro lado, encontramos otra definición con un sentido más específico que afirma que tolerancia consiste en “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; o sea, no impedir –pudiendo hacerlo- que otro u otros realicen determinado mal” Si nos damos cuenta, la cuestión está en determinar el límite de lo no tolerable: la legítima diversidad siempre debe tolerarse (respetarse) y, sin embargo, la ilegítima puede tolerarse o no, dependiendo de las circunstancias. Estos planteamientos son los que habrá que inculcar a los jóvenes de cara a su relación con sus iguales e integración en la sociedad compleja que les toca vivir.
De lo anterior debemos concluir que la tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia.
Entendida así la tolerancia puede ayudar a resolver muchos conflictos y a erradicar muchas violencias. Por desgracia vivimos en un mundo en el que son frecuentes actos de violencia y maltrato al prójimo por lo que deducimos que una educación centrada en la tolerancia debe primar y promoverse de una forma necesaria y urgente.
Los estudios realizados sobre la violencia en general reflejan que la representación que una persona o un pueblo tiene de sus posibles víctimas, desempeña un decisivo papel en el riesgo de ejercerla. El individuo violento suele creer que su violencia está justificada o es inevitable, y se conceptualiza a sí mismo cuando la utiliza como un héroe y a la víctima como un ser despreciable e infrahumano, inhibiendo la empatía. Así es más fácil emplear la violencia. La representación de una persona o un colectivo como inferior o como enemigo está estrechamente relacionada con su posible victimización. En función de lo cual no resulta sorprendente que las creencias sexistas y racistas estén estrechamente relacionadas con la violencia que se ejerce contra los colectivos a los que se aplican.
Conviene tener en cuenta, por otra parte, que una de las causas más importantes de la intolerancia son las diferencias de estatus y poder que existen entre los seres humanos. El prejuicio puede ser utilizado para legitimar dichas diferencias. Numerosas situaciones históricas así lo reflejan: el hecho de considerar a las personas sometidas a situaciones de esclavitud y explotación como inferiores (en inteligencia, ambición...) ha sido utilizado para dar apariencia de justificación a las injusticias que con esas personas se cometían. Por otra parte, cuando se negaba a las mujeres el derecho a votar, solía argumentarse que su desarrollo intelectual era inferior al de los hombres.
Al igualar el poder que existe entre dos grupos los prejuicios entre ambos suelen disminuir. Cambio que puede ser considerado como una prueba de la importancia que tiene la igualdad de oportunidades para desarrollar la tolerancia.
La Historia de la Humanidad refleja que intolerancia y violencia suelen producirse de forma paralela, como dos caras de una misma moneda, cada uno de estos dos problemas contribuye a que el otro aumente. La intolerancia está en el origen de la violencia. Y la violencia genera intolerancia. En una guerra, por ejemplo, la imagen del enemigo suele ser extremadamente estereotipada, con características infrahumanas, contra las cuales es más fácil emplear la violencia.
La integración física como condición necesaria pero no suficiente para la integración social de las minorías
Los estudios realizados desde los años 60 en aulas en las que conviven alumnos de distintos grupos étnicos reflejan que con frecuencia existen problemas de intolerancia, especialmente en los alumnos del grupo mayoritario o con más poder, y que sus compañeros de grupos minoritarios sufren con frecuencia situaciones de aislamiento y exclusión, sobre todo cuando se encuentran en situación de desventaja socioeconómica o académica. A partir de dichos estudios se comprueba también que la existencia de dichos problemas disminuye con tres cualidades básicas, que conviene promover:
1) Capacidad de comprensión de las diferencias sociales. Estudios llevados a cabo sobre la intolerancia en la adolescencia revelan que las principales diferencias detectadas entre los alumnos más y menos intolerantes son de tipo cognitivo y giran, sobre todo, en torno a la forma de explicar las diferencias sociales detectadas. Mientras que los adolescentes tolerantes las atribuyen al contexto social, cultural, económico e histórico, los adolescentes intolerantes las explican al margen de dicho contexto, como si se derivaran automáticamente de las diferencias biológicas y fueran innatas e inmodificables.
2) Igualdad de estatus. La igualdad del estatus (socio-económico o académico) de distintos grupos favorece el establecimiento de relaciones positivas. La mayoría de los estudios realizados, en este sentido, señalan que la intolerancia se activa cuando, al hecho de pertenecer a un grupo étnico minoritario, se une el de pertenecer a un grupo en desventaja social, económica o cultural. Para favorecer la tolerancia se deben proporcionar situaciones de contacto en las que los sujetos de distintos grupos étnicos tengan un estatus similar. La integración física pocas veces conduce de forma automática a este tipo de situaciones. Es poco probable que los alumnos del grupo mayoritario y los estudiantes pertenecientes a minorías étnicas en desventaja encuentren una base de igual estatus en las aulas multiculturales, puesto que aquellos suelen tener un nivel socioeconómico más alto, superiores puntuaciones académicas y mejores relaciones con los profesores
3) Oportunidades para el establecimiento de relaciones de amistad. La tolerancia entre compañeros de aulas multiculturales depende, en gran parte, del tipo de relación intergrupal (estrecha versus superficial) que el contexto escolar permite. Las investigaciones realizadas demuestran que las relaciones estrechas con compañeros de otros grupos culturales contribuyen a desarrollar la tolerancia hacia dichos grupos. Mientras que las relaciones superficiales no sólo no parecen desarrollarla sino que incluso, en determinadas ocasiones, pueden contribuir a activar la intolerancia.
Para favorecer la superación de los problemas de intolerancia, que con frecuencia se observan en aulas multiculturales, es necesario promover actividades que difícilmente se dan de forma espontánea, en las que: se produzca contacto intergrupal con la suficiente duración en intensidad como para establecer relaciones estrechas, se proporcionen experiencias en las que los miembros de los distintos grupos tengan un estatus similar y cooperen en la consecución de objetivos compartidos. Las investigaciones realizadas en nuestro entorno sobre el aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos apoyan dicha teoría, así como la eficacia de la cooperación para favorecer la tolerancia y la integración de todos los alumnos: en contextos interétnicos (DíazAguado, 1992); con alumnos de necesidades especiales (Díaz-Aguado, 1994); y con adolescentes que inicialmente tenían problemas de exclusión social (Díaz-Aguado, 1996, 1998).
La prevención de la intolerancia desde la escuela
Las investigaciones realizadas para desarrollar la tolerancia (Díaz-Aguado, 1992; 1996; 2002) reflejan que para conseguirlo es necesario:
1) Favorecer cambios cognitivos, afectivos y conductuales, ayudando a incorporar el rechazo a la intolerancia en la propia identidad.
2) Incrementar los esfuerzos para superar la invisibilidad de los colectivos marginados en el currículum, incorporando contenidos y métodos que ayuden a comprender las diferencias y semejanzas existentes entre los distintos grupos desde una perspectiva histórica, considerando sus causas y consecuencias, y enseñar a usar dicho análisis para valorar situaciones actuales y mejorar situaciones futuras.
3) Desarrollar habilidades para identificar y rechazar los estereotipos racistas xenófobos, que contribuyen a la violencia, y para generar esquemas alternativos.
4) Orientar la intervención de forma que llegue también a los casos de riesgo; ayudándoles a afrontar la alta incertidumbre que suelen experimentar en la adolescencia.
5) Llevar a cabo experiencias de aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos (en género, etnia, actitudes, rendimiento...) y favorecer una participación activa de todas y todos en el sistema escolar, incrementando y distribuyendo las oportunidades de poder y protagonismo, en lugar de reproducir en la escuela las discriminaciones que existen en el resto de la sociedad.
Se conoce como multiculturalismo a aquel fenómeno que supone la coexistencia de varias culturas en un mismo espacio territorial y nacional. El multiculturalismo es una característica muy común de nuestra época ya que gracias a los importantes avances tecnológicos, al desarrollo de las comunicaciones y a la interconexión de diferentes partes del mundo, todas las sociedades pueden recibir información sobre otras. Al mismo tiempo, el crecimiento de las migraciones y del traspaso legal de las fronteras colabora con la diversidad de culturas y sociedades.
Esta coexistencia intercultural plantea una serie de dificultades y problemas en el ámbito educativo, debido a las diferentes características del multiculturalismo: Lenguaje, religión, formas de vida,…
Por ello, los centros educativos deben intentar resolver estos problemas desde la atención a la diversidad.
Multiculturalidad en la Atención a la Diversidad
Atender a una educación personalizada es una necesidad en unas escuelas cada vez más multiculturales. Esta variedad de culturas hace que nuestra sociedad sea más rica social y culturalmente, sin embargo, plantea una serie de problemas, especialmente en las aulas, situaciones problemáticas asociadas directamente con la atención a la diversidad.
En la siguiente dirección, se redacta un boletín realizado por la APA del colegio San Antonio de Padua de Zaragoza, en el que se trata el tema de la multiculturalidad tanto en las aulas como en el conjunto de la sociedad, eso si centrado siempre en la visión de los alumnos.
Dirección:
http://www.apasanantonio.es/index.php/boletin-apa-y-cultura/integracion/90-educar-en-el-respeto-a-la-multiculturalidad
Materiales
· Respecto a la multiculturalidad en las aulas y como poder trabajar con estos alumnos, en estas páginas se pueden encontrar materiales para trabajar con ellos.
Español para inmigrantes
Español para extranjeros
LA EDUCACIÓN MULTICULTURAL
Nos encontramos ante un mundo en constante cambio y evolución, circunstancia que hace que nuestra sociedad sea cada vez más multicultural, esta circunstancia tiene una serie de importantes ventajas, tales como: La posibilidad de conocer otras culturas y nacionalidades, desarrollar nuestras ideas y por lo tanto tener una mente más abierta y una riqueza personal mayor,... Sin embargo, la multiculturalidad, propone una serie de barreras muy difíciles de esquivar para todas las personas, barreras como: el choque de culturas, el problema del idioma, formas de vida diferentes, temor hacia lo nuevo o lo desconocido,...etc
Estos problemas, también se presentan en las aulas y por ello uno de los deberes y tareas como docentes, debe ser el de ayudar a la sociedad, no evitando estas barreras, si no encararlas y superarlas, con el objetivo de crecer como personas en una sociedad multicultural.
En la siguiente dirección, se plantea una serie de pilares básicos para la educación multicultural, el índice de esta página y sus contenidos es el siguiente:
1. Presentación
2. Modelos de Educación Multicultural
- 2.1. Educar para igualar: la asimilación cultural
- 2.2. El entendimiento cultural: el conocimiento de la diferencia
- 2.3. El pluralismo cultural: preservar y extender el pluralismo
- 2.4. La educación bicultural: la competencia en dos culturas
- 2.5. La educación como transformación: educación multicultural y reconstrucción social
- 2.6. Educación antirracista
- 2.7. Sobre los significados de cultura en la expresión de lo «multicultural»
3. La educación multicultural desde la antropología social y cultural- 3.1. El concepto de cultura en la educación multicultural: su necesidad
- 3.2. Un concepto de cultura
- 3.3. La sociedad humana como realidad multicultural
- 3.4. Antecedentes de un modelo de educación multicultural desde la antropología de la educación
- 3.5. Asunciones básicas de una educación multicultural fundamentada en una concepción antropológica de la cultura
4. La Educación Multicultural como Desarrollo de la Crítica CulturalENLACE:
http://www.prodiversitas.bioetica.org/nota8.htm
EDUCAR PARA LA TOLERANCIA EN UN MUNDO DE DIVERSIDAD
En la sociedad actual utilizamos a menudo el término tolerancia sin reparar en que se trata de un concepto cuyo significado no se conoce con exactitud. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones; en primer lugar se entiende por tolerancia el “respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras” Por otro lado, encontramos otra definición con un sentido más específico que afirma que tolerancia consiste en “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; o sea, no impedir -pudiendo hacerlo- que otro u otros realicen determinado mal” Si nos damos cuenta, la cuestión está en determinar el límite de lo no tolerable: la legítima diversidad siempre debe tolerarse (respetarse) y, sin embargo, la ilegítima puede tolerarse o no, dependiendo de las circunstancias. Estos planteamientos son los que habrá que inculcar a los jóvenes de cara a su relación con sus iguales e integración en la sociedad compleja que les toca vivir.
De lo anterior debemos concluir que la tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia.
Entendida así la tolerancia puede ayudar a resolver muchos conflictos y a erradicar muchas violencias. Por desgracia vivimos en un mundo en el que son frecuentes actos de violencia y maltrato al prójimo por lo que deducimos que una educación centrada en la tolerancia debe primar y promoverse de una forma necesaria y urgente
ARTÍCULO:
EDUCAR LA TOLERANCIA EN UN MUNDO DE DIVERSIDAD.
En la sociedad actual utilizamos a menudo el término tolerancia sin reparar en que se trata de un concepto cuyo significado no se conoce con exactitud. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones; en primer lugar se entiende por tolerancia el “respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras” Por otro lado, encontramos otra definición con un sentido más específico que afirma que tolerancia consiste en “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; o sea, no impedir –pudiendo hacerlo- que otro u otros realicen determinado mal” Si nos damos cuenta, la cuestión está en determinar el límite de lo no tolerable: la legítima diversidad siempre debe tolerarse (respetarse) y, sin embargo, la ilegítima puede tolerarse o no, dependiendo de las circunstancias. Estos planteamientos son los que habrá que inculcar a los jóvenes de cara a su relación con sus iguales e integración en la sociedad compleja que les toca vivir.
De lo anterior debemos concluir que la tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia.
Entendida así la tolerancia puede ayudar a resolver muchos conflictos y a erradicar muchas violencias. Por desgracia vivimos en un mundo en el que son frecuentes actos de violencia y maltrato al prójimo por lo que deducimos que una educación centrada en la tolerancia debe primar y promoverse de una forma necesaria y urgente.
Los estudios realizados sobre la violencia en general reflejan que la representación que una persona o un pueblo tiene de sus posibles víctimas, desempeña un decisivo papel en el riesgo de ejercerla. El individuo violento suele creer que su violencia está justificada o es inevitable, y se conceptualiza a sí mismo cuando la utiliza como un héroe y a la víctima como un ser despreciable e infrahumano, inhibiendo la empatía. Así es más fácil emplear la violencia. La representación de una persona o un colectivo como inferior o como enemigo está estrechamente relacionada con su posible victimización. En función de lo cual no resulta sorprendente que las creencias sexistas y racistas estén estrechamente relacionadas con la violencia que se ejerce contra los colectivos a los que se aplican.
Conviene tener en cuenta, por otra parte, que una de las causas más importantes de la intolerancia son las diferencias de estatus y poder que existen entre los seres humanos. El prejuicio puede ser utilizado para legitimar dichas diferencias. Numerosas situaciones históricas así lo reflejan: el hecho de considerar a las personas sometidas a situaciones de esclavitud y explotación como inferiores (en inteligencia, ambición...) ha sido utilizado para dar apariencia de justificación a las injusticias que con esas personas se cometían. Por otra parte, cuando se negaba a las mujeres el derecho a votar, solía argumentarse que su desarrollo intelectual era inferior al de los hombres.
Al igualar el poder que existe entre dos grupos los prejuicios entre ambos suelen disminuir. Cambio que puede ser considerado como una prueba de la importancia que tiene la igualdad de oportunidades para desarrollar la tolerancia.
La Historia de la Humanidad refleja que intolerancia y violencia suelen producirse de forma paralela, como dos caras de una misma moneda, cada uno de estos dos problemas contribuye a que el otro aumente. La intolerancia está en el origen de la violencia. Y la violencia genera intolerancia. En una guerra, por ejemplo, la imagen del enemigo suele ser extremadamente estereotipada, con características infrahumanas, contra las cuales es más fácil emplear la violencia.
La integración física como condición necesaria pero no suficiente para la integración social de las minorías
Los estudios realizados desde los años 60 en aulas en las que conviven alumnos de distintos grupos étnicos reflejan que con frecuencia existen problemas de intolerancia, especialmente en los alumnos del grupo mayoritario o con más poder, y que sus compañeros de grupos minoritarios sufren con frecuencia situaciones de aislamiento y exclusión, sobre todo cuando se encuentran en situación de desventaja socioeconómica o académica. A partir de dichos estudios se comprueba también que la existencia de dichos problemas disminuye con tres cualidades básicas, que conviene promover:
1) Capacidad de comprensión de las diferencias sociales. Estudios llevados a cabo sobre la intolerancia en la adolescencia revelan que las principales diferencias detectadas entre los alumnos más y menos intolerantes son de tipo cognitivo y giran, sobre todo, en torno a la forma de explicar las diferencias sociales detectadas. Mientras que los adolescentes tolerantes las atribuyen al contexto social, cultural, económico e histórico, los adolescentes intolerantes las explican al margen de dicho contexto, como si se derivaran automáticamente de las diferencias biológicas y fueran innatas e inmodificables.
2) Igualdad de estatus. La igualdad del estatus (socio-económico o académico) de distintos grupos favorece el establecimiento de relaciones positivas. La mayoría de los estudios realizados, en este sentido, señalan que la intolerancia se activa cuando, al hecho de pertenecer a un grupo étnico minoritario, se une el de pertenecer a un grupo en desventaja social, económica o cultural. Para favorecer la tolerancia se deben proporcionar situaciones de contacto en las que los sujetos de distintos grupos étnicos tengan un estatus similar. La integración física pocas veces conduce de forma automática a este tipo de situaciones. Es poco probable que los alumnos del grupo mayoritario y los estudiantes pertenecientes a minorías étnicas en desventaja encuentren una base de igual estatus en las aulas multiculturales, puesto que aquellos suelen tener un nivel socioeconómico más alto, superiores puntuaciones académicas y mejores relaciones con los profesores
3) Oportunidades para el establecimiento de relaciones de amistad. La tolerancia entre compañeros de aulas multiculturales depende, en gran parte, del tipo de relación intergrupal (estrecha versus superficial) que el contexto escolar permite. Las investigaciones realizadas demuestran que las relaciones estrechas con compañeros de otros grupos culturales contribuyen a desarrollar la tolerancia hacia dichos grupos. Mientras que las relaciones superficiales no sólo no parecen desarrollarla sino que incluso, en determinadas ocasiones, pueden contribuir a activar la intolerancia.
Para favorecer la superación de los problemas de intolerancia, que con frecuencia se observan en aulas multiculturales, es necesario promover actividades que difícilmente se dan de forma espontánea, en las que: se produzca contacto intergrupal con la suficiente duración en intensidad como para establecer relaciones estrechas, se proporcionen experiencias en las que los miembros de los distintos grupos tengan un estatus similar y cooperen en la consecución de objetivos compartidos. Las investigaciones realizadas en nuestro entorno sobre el aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos apoyan dicha teoría, así como la eficacia de la cooperación para favorecer la tolerancia y la integración de todos los alumnos: en contextos interétnicos (DíazAguado, 1992); con alumnos de necesidades especiales (Díaz-Aguado, 1994); y con adolescentes que inicialmente tenían problemas de exclusión social (Díaz-Aguado, 1996, 1998).
La prevención de la intolerancia desde la escuela
Las investigaciones realizadas para desarrollar la tolerancia (Díaz-Aguado, 1992; 1996; 2002) reflejan que para conseguirlo es necesario:
1) Favorecer cambios cognitivos, afectivos y conductuales, ayudando a incorporar el rechazo a la intolerancia en la propia identidad.
2) Incrementar los esfuerzos para superar la invisibilidad de los colectivos marginados en el currículum, incorporando contenidos y métodos que ayuden a comprender las diferencias y semejanzas existentes entre los distintos grupos desde una perspectiva histórica, considerando sus causas y consecuencias, y enseñar a usar dicho análisis para valorar situaciones actuales y mejorar situaciones futuras.
3) Desarrollar habilidades para identificar y rechazar los estereotipos racistas xenófobos, que contribuyen a la violencia, y para generar esquemas alternativos.
4) Orientar la intervención de forma que llegue también a los casos de riesgo; ayudándoles a afrontar la alta incertidumbre que suelen experimentar en la adolescencia.
5) Llevar a cabo experiencias de aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos (en género, etnia, actitudes, rendimiento...) y favorecer una participación activa de todas y todos en el sistema escolar, incrementando y distribuyendo las oportunidades de poder y protagonismo, en lugar de reproducir en la escuela las discriminaciones que existen en el resto de la sociedad.
PÁGINAS WEB CON REFERENCIAS A ESTE TEMA:
Prevenir el racismo desarrollando la tolerancia:
http://w3.cnice.mec.es/recursos2/convivencia_escolar/3_5.htm#
Educar la tolerancia en un mundo de diversidad:
http://www.cnice.mec.es/padres/educar_valores/educar_tolerancia_1/